En febrero, los niños de sexto fuimos a la nieve, a Candanchú. Algunos era nuestra primera vez. Y, como siempre, tiene que haber caídas. Entre que uno se cruza, que el otro se pisa los esquíes, que hay un salto. Finalmente todo el mundo acaba en el suelo.
Nos alojábamos en un albergue que se dividía en tres plantas. En la primera estábamos nosotros. En una de las habitaciones es donde estábamos cinco amigos y yo. En la de al lado, otros ocho amigos. La segunda era combinada. Y la tercera era de chicas.
Una noche hicimos desfile de pijamas. A un amigo pensábamos que lo habían raptado las chicas. Pero no era así. Lo estaban vistiendo para la ocasión. Los premios fueron: a la habitación más guarra, para los de la habitación de al lado. A los premios de habitación fueron para algunas chicas y para los guarros sólo que se lo quitaron y nos lo concedieron a nosotros.
Otros premios fueron al pijama más tierno, al más macarra, al más divertido, etc...
Lo mejor era que nos levantábamos por la mañana, desayunábamos y nos préparábamos para la primera batalla. Después esquiábamos un rato y nos íbamos a comer. Después de comer estaba la segunda batalla, en la cual mucha gente salia herida. Volviamos a esquiar y cuando nos marchábamos, otra vez guerra.
Por la tarde hacíamos actividades. Fue una semana inolvidable.
miércoles 15 de abril de 2009
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4 comentarios:
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